sábado, 7 de septiembre de 2013

LA VENDEDORA DE FÓSFOROS


Personajes: Papa - Pequeña Vendedora de Fósforos – Niño - Mujer con Nina - Nina - Hombre - Mujer Desamparada – Abuela - Hombre en la Calle - Mujer en la Calle - Gente de Compras
LIBRETO: Escena I – En la Casa de la Pequeña Vendedora de Fósforos (Es una noche fría y está nevando)

Papa: Es hora de que te vayas a vender cerillos, y no regreses a casa hasta que los hayas vendido todos. ¿Entendiste?
Pequeña Vendedora de Fósforos: Si papa, te entendí.
Papa: Y recuerda que todos cenaremos con el dinero de esos cerillos.
Pequeña Vendedora de Fósforos: ¡Oh, tengo tanta hambre!
Papa: Todos tenemos hambre… llévate los cerillos, te estaremos esperando.
Pequeña Vendedora de Fósforos: Adiós, papa.
Papa: Ahora vete antes de que tu mama se despierte.
Pequeña Vendedora de Fósforos: Oh, quisiera darle un beso antes de irme, papa.
Papa: Te dije que esta dormida, ya vete.
(La niña se pone los zapatos de su mama y sale)
Escena II – En la Calle
Pequeña Vendedora de Fósforos: Tengo tanto frío y estos zapatos están tan grandes que no me protegen del frío. Como quisiera tener mis propios zapatos para no tener que ponerme los de mi mama.
(Cruza la calle corriendo, y en su prisa pierde sus zapatos y los empieza a buscar)
Pequeña Vendedora de Fósforos: ¡Oh no! ¿Que hare? No puedo encontrarlos… por favor… alguien, ayúdeme.
Nino: Que buscas?
Pequeña Vendedora de Fósforos: ¡Perdí mis zapatos, por favor ayúdame a encontarlos!
Nino: Claro… no te preocupes… déjame ver… ¡Mira, encontré uno!
Pequeña Vendedora de Fósforos: ¡Oh gracias!
Nino: No tan rápido… ahora me pertenece a mi, lo usare como cuna para cuando tenga mis propios hijos. ¡Nos vemos!
Pequeña Vendedora de Fósforos: ¡Por favor, no!
(El niño se aleja corriendo. La niña se queda sin zapatos. Trae los cerillos en la mano. Se queda parada en la banqueta. La gente que va de compras pasa por donde ella esta parada)
Mujer con Nina: Cariño, ¿Te gusto lo que te compre en la juguetería?
Nina: Oh, sí mama, la muñeca está muy bonita, gracias. Y el vestido esta hermoso.
Pequeña Vendedora de Fósforos: Señora, ¿le gustaría comprar unos cerillos?… por favor, son los mejores.
Mujer con Nina: No, no necesito cerillos, y aléjate de mi hija.
Nina: Mama esta niña está muy sucia, y ¡huele muy feo!
Mujer con Nina: Lo sé cariño, caminemos rápido. No sé cómo dejan que este tipo de gente este en la calle entre la gente decente en esta noche tan hermosa.
Nina: Mira su vestido, mama, ¡esta tan viejo!
Pequeña Vendedora de Fósforos: Lo siento, pero esta es la única ropa que tengo. Y acabo de perder los zapatos de mi mama.
Mujer con Nina: Ese no es mi problema, de todas maneras no tenemos dinero. Acabamos de comprar todos los regalos de Navidad, y si lo tuviera, no te iba a comprar cerillos. Así, que aléjate de nosotras.
Pequeña Vendedora de Fósforos: Pero solo cuestan diez centavos.
Mujer con Nina: No, niñita, ya te lo dije.
(La pequeña vendedora de fósforos se queda parada temblando de frío mientras la nieve cae. Ella intenta vender cerillos a la gente que pasa)
Pequeña Vendedora de Fósforos: Señor, señor… por favor… ¿le gustaría comprar cerillos? Son mágicos, sabe…cuando enciende uno, todos sus deseos se hacen realidad.
Hombre: ¡Esas son tonterías! Son cuentos de hadas. ¡Aléjate de mí!
Pequeña Vendedora de Fósforos: Pero, señor, por favor cómpreme un cerillo… su luz le dará la navidad más maravillosa.
Hombre: Ya te dije que no… no los necesito.
Pequeña Vendedora de Fósforos: De verdad, cada cerillo es diferente.
Hombre: Hoy no quiero cerillos. ¿Por qué no te vas a casa? Hace mucho Frio.
Pequeña Vendedora de Fósforos: No puedo señor, mi papá me dijo que no regresara a casa hasta que los vendiera todos.
Hombre: Bueno, lo siento por ti, tal vez alguien más quiera comprarlos.
Pequeña Vendedora de Fósforos: Tal vez… tal vez.
Hombre: Adiós.
(La niña se queda parada temblando de frío)
Mujer Desampaada: Oye, niña… ¿qué vendes?
Pequeña Vendedora de Fósforos: Vendo cerillos. ¿Quiere comprarme unos?
Mujer Desamparada: ¿Estas bromeando? ¿No ves que soy tan pobre como tú?
Pequeña Vendedora de Fósforos: Oh, lo siento. Tengo que venderlos todos y llevarle el dinero a mi papa, de lo contario, me pegara.
Mujer Desamparada: Bueno, se está haciendo tarde, y tengo que buscar refugio ya que no me siento bien. Buena suerte, y espero que vendas todos tus cerillos para que puedas irte a casa pronto.
Pequeña Vendedora de Fósforos: Adiós, y feliz navidad.
(La niña se queda parada tratando de vender cerillos a la gente que pasa. Después se sienta en el suelo y tiembla de frío)
Pequeña Vendedora de Fósforos: Oh, como quisiera poder cubrirme con algo. ¡Mis manos y mis pies están fríos!
(La niña ve los cerillos y enciende uno)
Pequeña Vendedora de Fósforos: Encenderé un cerillo para calentarme los dedos un poco…. Ah, ya me siento calientita.
(A lo lejos ve una luz)
Pequeña Vendedora de Fósforos: Que luz tan maravillosa… ¿qué es eso que esta allá? Es una estufa… mis pies y mis manos se sienten calientes.
(El cerillo se apaga)
Pequeña Vendedora de Fósforos: Oh, me sentí tan bien, encenderé otro cerillo. No, no puedo, necesito el dinero para mis hermanos.
(La niña enciende otro cerillo)
Pequeña Vendedora de Fósforos: Oh, veo una mesa llena de comida deliciosa… hay pavo, cordero, pescado, manzanas, pastel… ¡Oh quiero comerme todo! Me siento tan cómoda en este lugar.
(El cerillo se apaga, y ya no ve la mesa llena de comida. Enciende otro cerillo)
Pequeña Vendedora de Fósforos: ¡Oh, qué hermoso árbol de navidad! Es como el que veo en las casas de la gente rica. ¡Esas luces son como estrellas brillantes! Y hay tantos regalos debajo del árbol. Como quisiera darles unos regalos a mis hermanos.
(La niña intenta tomar una luz pero el cerillo se apaga. Ve hacia el cielo y ve luces brillantes)
Pequeña Vendedora de Fósforos: Oh, es una estrella fugaz… alguien va hacia el cielo en este momento. Una alma va hacia Dios… es verdad lo que me decía mi abuela.
(Enciende otro cerillo y ve a su abuela frente a ella)
Pequeña Vendedora de Fósforos: Abuela, Oh llévame contigo. Se que desaparecerás cuando este cerillo se apague. Desaparecerás como la estufa, la comida, y el árbol de navidad.
(La niña enciende todos los cerillos)
Abuela: Ven, mi niña, ven conmigo y abrázame, iremos a un lugar donde no hay hambre, dolor, ni frío. Ahora iremos a la casa de Dios.
(Los cerillos y las luces se apagan. La luz se enciende y la niña está sentada con los cerillos quemados en su mano. Un hombre pasa y la ve)
Hombre en la Calle: Pobre niña, murió de frío… ¡y en Año Nuevo!
Mujer en la Calle: Que tristeza…trato de calentarse con los cerillos… pero ya está en la Gloria del Señor.

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